Con 11 años trabajando en el Colegio Nocturno Bulnes, el profesor Mauricio Zúñiga es uno de los docentes con mayor trayectoria de nuestro establecimiento. “Tengo 32 años trabajando, de los cuales gran parte los pasé haciendo clases primero en el CEIA, la escuela nocturna de la Corporación Municipal, y después en la del Little College. Entonces llegué con bastante experiencia al Colegio Nocturno Bulnes cuando se me contrató”, cuenta.
Sobre su labor en nuestro colegio educando a jóvenes y adultos, el docente asegura que “ha sido una experiencia muy distinta a lo que es trabajar en el día. Uno trabaja con estudiantes jóvenes y adultos con problemáticas sociales que uno muchas veces tiene que abordar de alguna forma, entonces es importante saber cómo llegar a ellos porque muchos de estos jóvenes y adultos han desertado de la institución formal, han dejado de estudiar unos 3 o 4 años, otros un poco más, entonces cuesta retomar nuevamente lo que son las clases, el estudio y la responsabilidad”.
“Mucha gente trabaja, entonces uno de alguna forma tiene que adecuarse a la realidad y en base a eso usar estrategias que permitan entregar una metodología entretenida, participativa y colaborativa, ya que los chicos igual aportan en el desarrollo de estos contenidos. Me gusta que trabajen en equipos, en grupos de trabajo, y a partir de ahí ir generando los aprendizajes de los estudiantes, señala.
A su vez, el profesor Mauricio destaca el grato ambiente laboral que se vive en nuestro Colegio Nocturno Bulnes, señalando que “afortunadamente el grupo humano que trabaja en el colegio es un siete. Se ve mucha camaradería, una amistad que se ha construido durante tanto tiempo y que hace que el trabajo sea más satisfactorio. Cuando uno está en un ambiente grato dan ganas de seguir ahí, y eso es lo que se vive en el Colegio Nocturno Bulnes. Esas condiciones se han dado afortunadamente en todos los años que llevo en esta institución. Cuando llegué tuve una buena acogida, uno siente la calidez humana que hay acá”.
Por último, el docente se refirió a la satisfacción que siente cuando se entera que sus alumnos siguen con sus estudios y se transforman en profesionales. “Un colega que trabaja conmigo en el Don Bosco justamente salió del Colegio Nocturno Bulnes. Él es profesor de Educación Física. Me contó que cuando iba en el Liceo de Hombres era muy revoltoso y medio rebelde. Lo echaron, dejó de estudiar y se fue a trabajar con su papá. Luego llegó a la nocturna, salió casi a los 22 años, ahí recién se puso a estudiar pedagogía en Educación Física y hoy es profesor”.
“También hay una estudiante del Colegio Nocturno Bulnes que es técnico y que también trabaja conmigo en el Don Bosco. Entonces uno ve todo el crecimiento personal de este joven, que hoy en día es un colega más. Me estoy encontrando con estudiantes que, si bien dejaron de estudiar por algún motivo, terminaron sus estudios y hoy en día son profesionales. Eso en lo personal me llena mucho de alegría, porque en el fondo uno aporta con un granito de arena formando personas que son un aporte para la sociedad”, manifiesta con emoción.