Con 34 años de trayectoria, don Sergio Guerrero conoce a fondo la historia de nuestro Colegio Nocturno Bulnes, siendo parte del establecimiento desde sus inicios. «Cuando yo empecé a trabajar aquí todo era muy tranquilo, la mayoría de los alumnos eran adultos, había muchos uniformados. Yo estaba solo, era el único inspector. Después empezó a llegar más juventud, ellos son más inquietos. Pero pasa también que los jóvenes se amoldan a los adultos, ellos prácticamente manejan los grupos, forman parte de las directivas, organizan las actividades y los jóvenes se les unen”.
Sobre cómo son las relaciones con los alumnos, asegura que “son muy buenas, ellos comparten bastante con los profesores. Tengo buen contacto con ellos, sé cómo conversarles y solucionamos muchos problemas. Les damos toda la confianza del mundo. Somos seis inspectores, incluyendo una mujer para que pueda trabajar con nuestras alumnas”.
“Este año se han hecho muy buenas actividades en algunas asignaturas como Historia e Inglés. Para el día del alumno los cursos trajeron comida, cantaron, hicieron karaoke y hasta bailaron con los profesores. Fue muy lindo. Hace poco también se hizo una actividad para las Fiestas Patrias, la Chingana Hispanoamericana, estuvo muy bonita también”, relata.
A su vez, don Sergio destaca el buen ambiente que se da entre los funcionarios del colegio, asegurando que “somos bien unidos y las cosas las conversamos, no solamente en los consejos. Compartimos bastante, antes hacíamos muchas convivencias las que servían para conversar. Hay llegada con todos y no hay nadie que esté atornillando al revés como se dice. Son todos buenos y se llevan bien con los alumnos, ellos tienen bastante confianza con los profesores. El ambiente es bueno acá”.
Nuestro inspector igualmente revela que se han vivido momentos complejos en la institución, los que han sabido llevar adelante. “Hay alumnos que han estado mal por el asunto de las drogas y hemos llorado juntos conversando. Les converso como si fuera un padre y logro llegar a ellos. Muchas veces ha pasado que los estudiantes salen, se transforman en profesionales y me agradecen por todo lo que hicimos por ellos. Hay muchos ex alumnos que ahora son profesionales, algunos son abogados, hay otro que es médico que está en Santiago, incluso varios se han comprometido a venir a dar charlas motivacionales para que los alumnos sigan estudiando”, indica.
“El trabajo aquí es bastante bonito. Cuesta y es sacrificado, especialmente para los profesores que están todo el día trabajando, a veces hasta las 12 de la noche haciendo. Pero los que trabajamos aquí tenemos mucha vocación. El profesor que no tiene interés en sus alumnos y que viene solo por el sueldo, no sigue. Nosotros como grupo tenemos bastantes años acá, algunos se han retirado por enfermedad, pero la mayoría viene trabajando conmigo desde hace tiempo. Y hay que ver que tienen vocación, porque es distinta la enseñanza que se da en el Colegio Nocturno en comparación con la educación diurna. Está más bien pensada para la vida”, apunta.